miércoles, 21 de julio de 2010

Cuidadín con el arte moderno, no vaya a ser cosdén gato por liebre


Al igual que le paso a un amigo mío que se lo creia todo, yasí le pasó.

Al artista lo que le interesaba expresar era el mensaje de la humildad divina, y eso fue lo que transmitió

martes, 13 de julio de 2010

Lo que el dinero se me llevó. La honestidad


Pos yastoi aquí de nuevo. ¡¡Menuda paliza me he dado a currar toheste tiempo¡¡. Para empezar, el ijoputa del galerista, aquel al que le habían encantado “tanto” mis cuadros y no sé qué poyadas más sobre la sinceridad y el respeto al artista, pues cal final me ha resultado maricón conceptual, y no es quesaya hecho gay, sino que se le ha dado la vuelta la personalidad y me ha puesto el culo. Aunque la verdad, para ser mas exactos, lo que ha hecho es que sea yo el que le ponga el culo a él; mirando pa Cuenca por lo del Arte Moderno. Y qué queréis cos diga¡¡¡: yo me sentido siempre mui, pero que mui orgulloso de la limpieza (espiritual ¿eh?¡¡ ) de mi trasero, pero con esto de la mierda de la crisis y de que estaba todo en marcha pues que me lan metido doblá.
Pampezar he tenido que repasar todos, todos los cuadros para rehacerlos “un poquito”; y no a su gusto, como se exculpaba el mamón, sino para que fueran más vendibles: la degradación del arte llevada a su máximo exponente y voy yo con todo lo cabezón que me creo y caigo en ello.
La madre que parió a mi puta vida: tengo un mosqueo que te cagas¡¡. Menos mal cal final vendí algo y he podido regresar con pelas; mas aunasí, tampoco estoi muy satisfecho, Juro por el espíritu de Tulus-Latrec, como dijo la Scarlett O´Hara (la señorita Escarlata de lo quel viento se llevo para los ignorantes), que no volveré a dejar que me venga un gilipollas a que me coma la cabeza porque hay que vender. Si hay una próxima vez en que tengo que prostituirme, será con mi cuerpo y no con mi obra. Además ¡¡¿qué deciros de lo de Laura?¡¡¡ Con la preñez en el estado avanzado en que está, es que estoi de un secano que ya colma a Cristo; y para más ende, tolo que llevo en Madrid lo estoi durmiendo en casa dun tío, un colega, y como la casa es de grande como un cuarto de baño tampoco he podido recurrir a la masturbación y tengo los depósitos semanales en excedente de simiente.
Hablando de este tío y por cambiar de tema, es mi gran amigo del alma: el Dugnol, el cual también es pintor como yo, y es el cabrón que ma hecho sucumbir a las brasas del arrepentimiento y de la baja autoestima, pues día si y día no, mestaba dando la “brasa” sobre la honestidad del artista, el espíritu fiel a uno mismo, y esas cosas que para el bolsillo no vienen mui bien pero cal final son verdad. Y como digo no le falta razón, pero él es un autentico bohemio que no tiene hipoteca, ni monovolumen para llevar a las niñas, ni mujer, ni nada material que merezca la pena y se lo puede permitir. Que vive en las miserias, pero es feliz con su arte incorrupto. Aunque para mi mayor hostigamiento he de decir también, que dentro de su círculo de pintores, mencontrado con un par de ellos que me han dejado impresionado de lo bonito que pintan y que además no se prostituyen aun a pesar de hipotecas e hijos que ellos si tienen. Conclusión: he sido un mariquita y lo siento. Siguiendo con el Dugnol, pues no me apetece seguir flagelándome por mis deshonestos actos, os quiero comunicar a toda la comunidad artística del mundo que Dugnol va a exponer: ¿Dónde? En su puto pueblo; y es quel pobre hombre no consigue nada serio y no es que lo de su pueblo no sea serio. Para él, lo es mucho más que la galería más de moda y mas cool que pueda haber en to Madrid; pero que merecería un algo con un poco mas de proyección pues entre su honestidad al mundo del arte y que tampoco es un bodriete ya le va tocando. Asín que le voi achar un cable y le voi a meter la información aquí en el blog, la forma de contactar con él, su página web, calcontrario que yo, sí tiene y un panfleto que se ha escrito el mismo para explicar lo que no se qué coños entiende él por arte.
Enfín y enfán como dice él, aquí paso a continuación el rollo macabeo que llevará un par de días escribiendo y yo aprovecho a irme al baño con el Play Boy que tengo cosas que hacer.




Vivimos una época dentro del mundo del arte, en la que ya nadie sabe que coños es “eso” del arte, ni ya nadie está capacitado para decir lo que no es; y muchas de las veces por temor a que le tilden de idiota, como poco, pues algo peor y más hiriente también puede ser; o por esa comodidad a la que estamos acostumbrándonos la Sociedad Humana, sobre todo la española, de callarnos cuando nos la quieren meter doblá. Y si no, véanse los ejemplos de los mamoneos políticos que nos tangan todo lo que les sale de los güevos y no decimos “na de na” (si acaso que los “otros” también lo hicieron – lo que demuestra que no importa que te den por detrás, sino el quién te dé); o del disgusto de la población madrileña cuando, por fin, encontrándose con unos trabajadores con cojones, que usando su derecho a la huelga para que no les bajen el mísero sueldo que tienen, en lugar de pensar algo así como: “menos mal que alguien hace algo por sus derechos”, lo que piensan es en el fastidio de la comodidad de dos días de sus vidas y pasan de solidarizarse con una causa justa (¡¡como con ellos no va la vaina¡¡). “Enfín enfán – enfán enfin”; que yendo a lo que me lleva, el Arte con mayúsculas, éste a lo largo de su historia ha tenido sus varios y decisivos puntos de inflexión: el descubrimiento de la revolucionaria perspectiva allá por el Renacimiento, el Giotho que no macuerdo ahora mismo ques lo que hizo pero que fue algo importante, los amariconaos y valientes románticos saliéndose del tiesto burgués, Velázquez con eso de lo que fuera la perspectiva aérea, el fatal Picasso inventándose esas cosas tan raras del cubismo y demás chorrás, y etc. y etc. Mas la vida sigue inflexible su camino y con ella, de la mano, el Arte. El arte acompaña a la vida y se amolda a sus circunstancias (véase el mismísimo ejemplo del momento de mierda que vivimos y la mierda de arte que hacemos). Pero justo hoy, ahora, cuando estoy escribiendo esto, se está produciendo el punto de inflexión más importante de su andadura y por ende del siglo XXI, siglo donde todo va a cambiar y donde, quizás, digo quizás, el arte vuelva a ese camino de proyección espiritual humana de la Humanidad de donde nunca tendría que haber salido.
Esta inflexión de la que hablo y de la que hago participe a la Humanidad sin pedir nada a cambio, es el desarrollo de “mi creación como artista”; y es: la oposición entre el objeto artístico y el trabajo del artista: el objeto, la obra, el cuadro, la pintura, la materia, la cosa, lo que sea vs. (creo que esto de vs significa “contra”) el trabajo que se ha “creado” para realizarlo, cómo se ha pintado, qué actos tanto materiales como mentales han hecho falta, o cuáles se han logrado, qué amor se ha puesto en ello, qué coraje de intención ha hecho falta, el esfuerzo en la realización para no conformarse con “dahigual, así va quedando bien”, sino para superarse hasta no poder aportar más a la obra, y sobre todo, repito, sobre todo la emoción que tiene el artista mientras realiza su trabajo. Y el que se vea toda esta intención intangible en el objeto es necesario mas también secundario. Habría que bucear en el alma del pintor, conversar con él, invitarle a un botellín con pincho o a un café con leche y que nos fuera hablando con la boca llena de avidez y trozos de tortilla de su experiencia a la hora de pintar el cuadro. Que nos hablara de sus anhelos, de sus frustraciones, de sus penas y sus alegrías, del IBI que no puede pagar, del alquiler del estudio, del seguro de la frugoneta, de los cabrones de los galeristas que solo cogen gente pija porque se pueden pagar ellos mismos los gastos de los canapés y los vinitos de la tierra.
Insisto que hasta hoy el arte consistía en un objeto, bien fuera un simple lienzo lleno de buen dibujo y color, hasta las más estúpidas extravagancias de performances, instalaciones pseudo fontaneras, eléctricas, encaje de bolillos, atar un perro a una pared hasta que se muera de asco o hambre, o cortarle la polla a un muerto y meterla en un frasco con formol. Pero todo eso lo he destruido yo, y ya no hay vuelta atrás. Ya que no puedo competir con el mundo de la estupidez, la ignominia, los intereses monetarios y la abrumadora tontería humana colectiva del mundo del arte, me he sacado de la manga por “arte de biribirloque” una forma muy, pero que muy licita de expresar la emoción, los anhelos de artista, mis intereses espirituales y demás cosas raras; oxea todo lo que es arte de verdad. Y todo esto que cuento, (aquí viene la explicación como decía el alcalde de Mr. Marshal City), es que: se trata de pintar emocionado (¡¡vamo a vé si cuela¡¡). Es la lucha entre el objeto y el trabajo de ese objeto. El objeto contra todo lo sentido, todo lo llorado, todo lo pensado, todo lo esforzado, todo lo implicado para realizar ese objeto. Y puede que los cuadros sean una mierda y que no lleguen a un nivel artístico medio aceptable del copón, pero es que eso no es lo que hay que mirar (para mi beneficio, a todo esto). Es más, no hay que mirar nada, solo hay que sentir mirando, y ver si se siente algo; sentir la emoción de uno mismo al mirar a la vez que crear el matrimonio con la emoción del artista. A lo largo de nuestras vidas nos han ido enseñando a mirar el arte desde un punto de vista totalmente material, de objeto, de explicación de ese objeto, qué representa, dónde nació el artista, con quien se casó, qué Papa abusaba de su condición de Papa manejando el cotarro como le salía del habito, qué vicios tenia (el artista - al Papa ya le dejamos en paz). También nos cuentan la historia del objeto: que si estuvo en tal o cual museo, que alguien lo compro por una millonada de dólares y se lo regaló a su novia en la boda para que al final le pusiera los cuernos con el jardinero, y demás hechos insustancialidades. El caso es que en mi caso, pinto lo que pinto porque me sale de los güevos, y además me emociona pintarlo. Me emociona saber que quizás en su momento emocione a quien creo que va a emocionar; pinto emocionado suspirando por esa idea, pinto emocionado pensando que va a servir de empuje espiritual a la Sociedad. Emocionado me pillo el objeto, un rincón de mi pueblo, una calle, una vista, el depósito del agua; retazos de algún rincón mi pueblo que es lo que más quiero en este mundo, además de mi bici, mis hijos, y un reloj de oro que me regalaron hace tiempo y que no consigo vender. Y empiezo a rememorar. A rememorar momentos intensos, el picor de los rayos del sol naciente, el olor de los sacos de cebada, la frescura del aroma de la tierra mojada, la vista del aire que no se ve pero se respira con los ojos, nuevos amigos, amores incandescentes como las brasas pero con menos futuro que Zapatero en las próximas elecciones, emociones de adolescencia; y con toda esa carga de emotividad que me sale por las orejas empiezo el trabajo, empiezo a pintar y empiezo a poner toda mi emoción en el trabajo del cuadro. No intento hacer una figuración lo más parecida posible ¡¡que va¡¡ para nada, menudo rollo. La foto del portalón de las escuelas, de una calle o de un rincón no es más que los andamios en los que voy situando mis pinceladas y mis emociones. Luego, como en toda buena obra, los andamios desparecen y queda la emoción bajo el recuerdo de esos andamios sujetando la emoción. Hay cuadros en los que después de pintados, yo mismo me quedo anonadado de la piltrafa que me ha salido, pero oye¡¡ no puedo dejar de sentir una gran emoción. Me encuentro subyugado, ante algo que es difícil de expresar, como la posibilidad de emocionarse con una mierda, pero en fin. Pues ese es el punto de inflexión del arte del siglo XXI. Yo, Javier Dugnol Moreno, Cereales para los que me quieren y los quiero, he rescatado al arte de su estercolero de más de un siglo de cagadas picassianas, para devolverlo al lugar de donde nunca debiera haber salido, de Altamira, de Venecia, de la mísera rúe donde pintaba Vangogh, del Alcázar de Velázquez, del taller de Tiziano, y de todos esos sitios en donde algunos grandes ijos de puta, que por algún don de Dios, se les fue concedido el don de no crear tan solo el objeto, sino de llevar implícito en él la emoción humana. Y Yo he hecho lo mismo, solo que a diferencia de estos grandes maestros, UN SERVIDOR, con lo esto del objeto me tengo que conformar con lo que buenamente me salga y con eso, a ver si me voy apañando con lo de la emoción solamente. Pues si fuera como Tiziano, Velázquez o vanGogh, que el objeto acompañara a mi obra, aquí iba a estar yo escribiendo este mamotreto de panfleto, ¡¡no te jode¡¡.

Madrid a 12 de Julio de 2010 - DIPE (Día Internacional de la Pictoric Emotion)



sábado, 12 de junio de 2010

lunes, 29 de marzo de 2010

JODER¡¡¡ CON EL HARTE DE LOS COJONES


Me cago en la puta¡¡ y en la madre que parió al tío este:

                          

 
                 


Hoy no se me ocurre ninguna tontería digna describir; y entre que voy a volver a currar unos días con Helmutt, y que tengo que pintar un güevo para la expo en Madrid para antes del veranito, os voy a dejar una temporada huérfanos de mi excelsa literatura. Asin cosvoy a traspasar un escrito dunmenda al que estoy leyendo y que me tiene hasta los cojones de la Desesperación del Cristo del Gran Poder (cómo se nota questamos en Semana Santa); pues le leo, y le leo, y le vuelvo a releer y no entiendo nada; pero nada de nada. A día de hoy, lo único quentendido (y ya voy por su segundo volumen de las obras completas), es lo que va a continuación de estas chorradas psicosomáticas que escribo y que son de mi cosecha; ya sabéis, lo que va en color AMARILLO, es lo serio, donde expongo mis PENSAMIENTOS y los artículos decentes y que son los que traduzco para las revistas yanquis.
Pues este tipo, pintor también, me lo recomendó "a mí", pintor también, mi gran amigo y pintor también, Manuel de Céspedes Hurtado (ya le conocéis de capítulos anteriores) , y lo único que se me ocurre al respecto es que le lea lo que le lea, le creo; le creo a pies juntillas (lo que me dice de mí que no tengo ninguna personalidad firme y convincente dentro del mundo del arte), pues creo que es verdad lo que dice, pero sin entender una papa. Y eso es lo asombroso: ¿cómo se puede creer en algo que no comprendes? Y más en mi caso, desconfiado por naturaleza de los escritores de arte, que son en la mayoría unos fantasmas y unos cantamañanas; quizás sea por eso, o por aquello otro de la fe. La fe¡¡¡: creer en lo que no comprendes; mas a mí eso de la fe siempre me ha parecido una pamplina propia de beatos miedosos y sin consistencia mental (la de los beatos) . Pero es que este efecto, el de la fe, se está produciendo en mí , pues aparte de que a veces me deja chafado, poniendo a parir a mis grandes maestros preferidos, calificándolos de lelos advenedizos; la mayor de las veces no sé ni que dice ni de lejos, y lo misterioso del asunto es que barrunto y barrunto, y sin entender, intuyo que tiene razón . Así que me cago en la metafísica religiosopictórica, y “manda huevos” como dijo el tontito del culo del "Yak 42 embusteison", Fede TRILLO (osea de tener fe en un trillo); pues además he visto su obra y como pintor es que no me gusta un pedo.

                                


                              


                             


               

 
              
El desnudo de Rosales no se cual es. Así que os paso unos cuantos, y coger el que mas os guste:              

............................................La dama del espejo de Velázquez.
                      

.............................................Ingres
                          ............................................Ni puta idea.
                       

...........................................Este es mío, de mi propia cosecha.


                   Y este es una copia de mi cuadro, que casualmente me he encontrado en Internet, en un blog de arte, y que significa que me estoy volviendo más famoso de lo que pensaba. Lástima que no me apetezca salir del anonimato, que si no me forraba.



y  aquí es donde hay que decidirse entre la excelsa pintura o el hiperrealismo en su estado puro

                                                                                                                                                                  
        

          

                                    
















eta eh la de Rosales ¡¡¡ vaya cosa ¡¡¡





Si, es verdad , España es un país de pintores. Pero acaso seria mas verdad decir que España es país de ....... pintura. España (como China y Japón, como Italia, como Flandes, como la misma Holanda con sus tres únicos pintores) es muy decididamente país de pintura, es decir, de concavidad pictórica(esto para entender de que va lo de la concavidad pictórica hay que leerse el volumen 1, y entenderlo claro esta¡¡¡, lo cual no es mi caso. Nota del que teclea)(sigo), de sustancialidad, de esencialidad pictórica (veis, si es lo que os digo, hay que tener fe, -sigo tecleando). La abundancia o escasez de pintores no quiere decir apenas nada; ese abundar y ese escasear vienen a ser, mas bien, unos fenómenos, diríamos.....sociales, ocasionales, y quizás incluso....industriales, es decir, no verdaderos fenómenos vivos, de la naturaleza viva.
Que un país disponga de muchos pintores no tiene, apenas , importancia; lo que importa es tener pintura, no una escuela determinada de pintura, sino tener a la Pintura (pues no hay mas que una, como no hay mas que una Poesía, una Música, o una....creencia); lo que verdaderamente importa es tener a la Pintura, o a la Poesía, o a la Música, no encerradas en nuestra casa (como alguien - un gran poeta, por lo demás - pretendiera), sino como sustancias vivas, nacidas o.......caídas en nuestro suelo, en ese palmo de suelo que es nuestro. Ese poco de tierra es la única nacionalidad posible del arte. Ese poco de terreno, de sitio, solo le sirve a la Pintura - o a la Poesía, o a la Música- para nacer, y nada mas; tal cuadro, tal poema, tal cuarteto, una vez.........aparecidos, nacidos, han de romper con todo, desligarse, desasirse de todo. Los historiadores y críticos de arte......al uso, en su muy honesto e ingenuo afán de historiar y juzgar, ante tal o cual obra, se desviven, sobre todo, por reconocerles patria, raza, carácter, fisonomía, familia, escuela, estilo, pues suponen muy cándidamente que en la suma de todas esas ..........particularidades ha de estar, sin remedio, la obra entera y verdadera. Pero la vida central, sustancial, de una obra de creación no la encontraremos nunca en ese cuerpo suyo.....inevitable. Claro que unas obras como los esposos Arnolfini de van Eyck, o el retrato de Felipe II joven de Tiziano, o la Betsabe de Rembrandt, o el niño de Vallecas de Velazquez, o el desnudo de Rosales, o La Guinguette de van Gogh, todas ellas, como se sabe, manifestaciones máximas del espíritu - del solo y único Espíritu - no dejan de ser sumamente corpóreas, materiales, pero esa corporeidad y materialidad suyas no vienen a significar nada; sirven , cuando mucho, como bandejas portadoras de......algo, pero no pueden decirnos nada, revelarnos nada de ese Algo.
Lo que verdaderamente importa es tener pintura - Pintura - osea, tener nido, pozo, manantial pictórico. El pintor, aunque indispensable, no es mas, me atreveré a decir, un trajinero; lo suyo es un ir y venir de esa fuente rica y viva de la pintura - la Pintura - a su demasiado humana y tantas veces mísera realización material. El pintor - como el poeta, el músico - quizás no es mas que un intermediario.
¿De qué puede servirle, por ejemplo, al suelo de Francia, disponer de muchos pintores, careciendo en cambio de pintura, de fondo de Pintura?
Hace unos días (to este rollo está escrito en 1988. Nota del intermediario que está aquí tecleando con dos dedos como un cabrón) ha podido verse en París una muy extensa y esplendida exposición de Degas - un pintor que me ha gustado siempre muy poco -; lo cierto es que hay allí una gran rectitud de pintor, un comportamiento muy limpio de pintor, más aun, con una gran consciencia del tan .....misterioso fenómeno natural de la Pintura, pero la pintura misma, su fluida sustancia central, no esta: solo esta su entendimiento; Degas, tan sabedor de esa esa viva carnalidad pictórica, no ha podido traerla hasta aquí, hasta su cuadro. Todo en Degas estaba bien dispuesto, los cálculos eran buenos, pero claro , no se trataba de cálculo alguno, sino de, la muy simple y milagrosa "encarnación".
Esa materia prima, esa sustancia prima que necesita el pintor para el pintar, no es nuestra, no es del hombre, sino de la tierra, y quizá también del agua, claro, que sigue siendo la tierra. (esto último me parece una tontería de mas, pues una cosa es que tenga fe en el tío este, y otra que me las trague doblas ¿a qué viene lo del agua ahora? nota del bloguero Escribiente)
En unos lugares anida la pintura, en otros no puede o no quiere, pero no sabremos nunca por qué ni por qué no. Es tonto querer descubrir los motivos de una querencia.


Para finalizar voy a meter algo de mis colegas pintores que si no luego se me mosquean:

                                     

Raquel Díaz: Acuarela sobre papel, supongo.
                                    
Otra vez Raquel. Idem de lo anterior.
                              

Autorretrato: Laura Uribe, (mi media costilla), 81 x 65 oleo sobre lienzo.
                   
Frutas y jarrón. Javier Dugnol 48 x 81, oleo sobre tabla.
                       Ramón Gaya. Naturaleza muerta, 65 x 46, óleo sobre lienzo. (este es el flipao-flipante autor de tol texto que habéis leído y del cual no se lo que habréis entendido.dido)



domingo, 28 de marzo de 2010

¿POR QUÉ NO NOS GUSTA GOYA?


                  
                   
                                  

                                                       
                                                  
Porque Goya no es pintura, no es arte, no es clamor del alma. Goya es expresión, pero solo eso: expresión; expresión que impresiona, eso sí; como el impresionismo aquel que logro impresionarnos en nuestros primeros e impúberes años de iniciación al arte, (aquello que, artísticamente, primero nos gusto y emocionó; cuando nos adentrábamos en el intrincado mundo del arte y aun no sabíamos dónde nos estábamos metiendo.  Y ni aun hoy lo sabemos, no sabemos dónde estamos en el arte, ni donde vamos, ni donde queremos ir, ni donde nos lleva ese arte.  Incluso desconocemos dónde queremos parar si acaso queremos, ni sabemos tan siquiera qué es lo que tenemos que saber, si es que acaso hay que saber algo. Solo sabemos que no sabemos nada, y lejos de ser una paradoja con solución, es un camino sin final y sin retorno, y por eso es camino esperanzador, siempre y cuando nuestra pretensión sea vivir al ritmo de nuestra vida artística, pero sin pretensiones de Impresionante divinidad.
¡¡¡¡El impresionismo¡¡¡¡ Siempre es el impresionismo.  ¿Qué tendrá el impresionismo? Ese rito de iniciación por el que todos los adolescentes con falta de vigor de futbol y dos dedos de frente, transitamos para pasar a una vida más plena. El impresionismo otra vez. Ese arte que lejos de llamarse así por aquel peyorativo comentario de un capullo descomunal y crítico de arte de la época (Ah¡¡¡¡¡¡ los críticos¡¡¡¡ siempre peyorativando mas mal que bien. Mas todos sabemos (hasta ellos mismos y yo en mi función de critico también lo sé: Que no valemos pa na, y menos para el arte, pero criticar que bien se nos da,  somos unos genios de la criticación sin saberlo, unos verdaderos artistas de la descomposición  y el abatimiento, del análisis absurdo, de la inventiva sin fundamento, de la tontería llevada a su máxima expresión, de la locuacidad, pero de la irreverente, como la de Paco Marruenda por poner un ejemplo rápido y de comodín, pero ay¡ de nosotros si nos preguntaran de qué estamos hablando cuando hablamos de arte. Sorprendentemente el abanico de respuesta sería amplio: desde el mas mentecato, que se agarraría a un clavo ardiendo con tal de defender su vómito verbal ya por los suelos, vómito podrido y arrastrado por la acera, por pisadas de miles de ignorantes transeúntes que se dirigen a ver la exposición de moda del momento, para luego acostarse con la conciencia tranquila, que han hecho algo digno de contar al día siguiente en el curro.  Hasta el más excelso de todos los críticos inteligentes y divinizado por el don de la clarividencia, que soy yo, mismamente un servidor, y que fiel a mi inmensa sabiduría reconocería que no se dé qué hablo, cuando hablo de no sé qué arte. Vamos¡¡¡ que hasta en el mismísimo presente actual en que estoy tecleando estas estúpidas y sinsentidas líneas, si me preguntaran de que estoy escribiendo contestaría lo siguiente:
-Creo que es hoy cuando se cambia la hora y me percatado dello porque tengo hambre y ahora mismo no se si es una hora mas o un a hora menos y por tanto no me decido a bajar a la pizzeria por si esta cerrada y es que Laura esta cada vez mas barrigona y esta de un gandul que paqué.
Y¡¡¡corramos un tupido velo de  acarminado terciopelo tizianense (como os digo: no me libro ni yo), y volvamos a los peyoratizantes críticos, aquellos que se sacaron de la manga a los fauvistas,  los expresionistas, los cubistas,  y a los posmodemnos y perfomancistas. Pero si a uno le da por leer con un poco mas de atención los documentos de la época, sacará a la luz que aquello, que fue una denominación peyorativa sobre el famoso cuadro de monet,  no es más que una leyenda urbana, y que realmente el termino se cristalizó a causa de la impresión que daba, que se pudiera pintar así (de putisima madre e innovador que te cagas); y que hoy en día el termino sigue en vigencia dentro de toda legalidad, también por lo que impresiona al publico de a pie lo que se puede pagar por un cuadro de mierda de aquellos.
Pero volvamos a Goya y a su teatrera expresión; y para aquellos incautos que se dejan deleitar por cualquier cosa, quiero abrirles los ojos y explicarles que la obra de Goya sería a día de hoy semejante a la soberbia de los arquitectos, ya sea en función arquitectónica o como urbanistas: llamar la atención como eje vital de su creación artística. Las soberbias en estado puro. Sería como en el cine malo, aquel que pretende excitarnos de tal modo para hacernos sentir: ¿Cuál sentimiento? Ninguno en concreto, ninguno, tan solo sentir, tan solo sentir pues estamos tan faltos de emociones sinceras  y de sentimientos lícitos, que cualquier emoción vale para que salgamos del letargo, digo del cine (que estábamos en el cine), expresando como un autentico imbécil de la chusma
-me ha gustado mucho, tiene mucha emoción
o
-Que emoción tío, he estado toda la película en vilo
Para hacernos una idea más acertada, nada mejor que las pelis de miedo, donde buscan esos efectos en los que está todo planificado (el plano de la nuca del actor, la lentitud de la toma, el picado, el zoom, el irnos advirtiendo de poco a poco, que el monstruo está detrás). Una buena película de miedo podría ser Tesis, donde no hay nada de expresión artificiosa, donde la expresión brilla por su ausencia y lo que prima es el buen hacer de actores, director, guionistas y el que trae los bocatas. Gracias Amenábar, gracias por ello, pero déjalo ya,  que por mucho que te traigas a la Nicole kidman y te gastes la mitad de presupuesto del ministerio de cultura, el arte se taido y ya haces artificiosidad. Pero volviendo otra vez a Goya (siento la plasta, poneros a otra cosa si queréis), es lo mismo. Esos rostros de terror  que has forzado Paco, esos ojos, esa sangre; tus cuadros están llenos de efectos especiales, de goreart,  de retorcimiento de lo pictórico, de noarteverdadero, de luces de neon, de……….
-Corten, repitamos esa toma que ha salido chunga.
- A ver tu, el Carlos 4º, pon cara de un poco más de gilipoyas, que es lo pretendido coño.
- Ya pero es que encima de cornudo, apaleao?.
-Y tú, la María Luisa, pon cara normal y no quieras salir guapa, que con esa cara de putón que tienes no te saca guapa ni el fotosop.

                       
Goya. Efectismo, efectismo en el arte. Colores que engañan, rostros manipulados, temas que nos asombran como si de un tabloide se tratara. La mierda en bote de los grabados, de los caprichos, de los horrores de la guerra: uno de los timos más grandes del arte donde se ve (o no se quiere ver, pues no hay peor ciego que el que no quiere ver),  la chapucería, la rapidez en la ejecución, la falta de oficio, el artificio. Solo quiso conseguir una llamada de asombro y lo consiguió en su día. Mas hoy ¿Qué hacemos vanagloriando esa mierda de grabados? Goya y su arte no han pasado la prueba de vencer al tiempo. Solo se salvan algunos cuadros en los que aquel sordo aragonés se aligero de la carga de artista, para distraerse en sus ratos muertos, pintorreando. Y esos si son los cuadros de Goya que merecen la pena. Los bocetos y poco más.  Sinceridad. Cuantas veces tomando café con mi colega “el Dugnol” cuando nos viene Goya a la conversación se lo recuerdo:
-Qué bien hicimos en reconocernos prisioneros de la tontería del mundo y rebelarnos contra lo que ya sabíamos que nos apresaba, y que bien hicimos en sincerarnos el uno con el otro y el otro con el uno, en cuanto a Goya se refiere
Y sincerarnos con el mismísimo Goya (con su alma) en una sesión de espiritismo que hicimos, y reconocerle al maestro francisco de Goya y luzientes que no nos gustaba, y que sería una dura batalla contra el mundo. Y que él mismo, desde el lugar de los muertos nos respondió abriéndonos los ojos a este incierto mundo con esa frase suya, que ya ha pasado la historia.
El secreto no está en el arte como creación. El secreto está en vivir el arte como emoción: creando.
A mi otro amigo de debatillos externos al futbol, Francisco de Céspedes, le paso de joven lo mismo, pero a él con tapies y Miró. Estaba empeñado en que le tenían que gustar tapies y Miró, porque si no, no se sentía agusto dentro de su círculo cultural de simplones estetas. Hasta que un día rompió una lanza y se sinceró consigo mismo, y luego con nosotros, y consiguió liberarse del grillete mental de su círculo simplon,  y gritar a los 4 vientos que tapies y Miró eran una mierda, y pudo vislumbrar la cualidad de diferenciar el arte de lo que no es arte y desde entonces pinta mucho peor pero no le importa.
Pues con Goya, más de lo mismo. Toda la vida envuelto entre las Bellas Artes e inútiles profes ensalzadores de Goya (quizás sea por eso, por lo plasta que ha sido la peña sobre lo excelso del maestro) pero a mi Goya nunca me ha gustado y nunca hasta ahora me he atrevido a decirlo en voz alta. Pero hoy si puedo, pues con el cambio de hora me he levantado despistado y sé que puedo decir las sandeces que se me ocurran, pues como todo va con una hora de retraso, para cuando queráis leer esto, ya es tarde.


-Joder Pedrin que mal que me ha ido con lo de la pintura. Sin duda que en la próxima vida me dedico a la música



Pero ser pintor no es gustar de lo pictórico - como supone un extendido error moderno del que se hace eco Andre Malraux en “la creation artistique”-, sino que ser pintor no es más que una forma como otra de ser hombre, una de las encarnaciones posibles del hombre.



-Jaime cariño que si al final bajas a la pizzería, pídeme una 4 estaciones




 -Más vale que obedezca que si no ya sé lo que me espera

sábado, 27 de marzo de 2010

ARTE COSDENPORHANO





Este último fin de semana pasado, el del Padre, como yahosé contado estuve en Madrid y fui de visita al Museo del Prado. Fui con un amigo pintor, también hartista como el Muá, y que tras mis anteriores sabias lecturas del bloj, y tras la visita al Museo del Harte del Paseo del Prado, lo que de verdad quiere ser ahora, es hartesano. Es un personaje peculiar, este amigo mío que os quiero presentar, pues es digno de sutil atención. Tras su chantajista beneplácito para su presentación en Sociedad (solo me costó invitarle a todas las cañas que nos tomamos, que de todas formas es lo que iba a pasar, pues con la excusa de que está en el paro, siempre lleva los bolsillos llenos de lapices, sacapuntas y libretas pa dibujar, pero euros "como aún se hace un lío", no quiere y suele llevar pesetas, con lo cual no paga nunca); y ya que también he hablado a menudo de él como pintor, os paso el enlace de su pagina web para que veáis lo que es arte (¡¡del bueno????), y con fundamento: (arte emocional, cómo el mismo lo autodefine pero otro día le dejaré a él que explique qué coños es eso pues loques a mí me parece demasiado profundo para ser arte). Desde aquí, mi querido amigo, reiterarte desde mi desconocimiento y humilde opinión (cosa rara en mi, ya sabes¡¡¡), que pienso quel harte es mas sencillo que eso de la introspección pasada y presente del alma para plasmarlo en la pintura y talital. Quizás se podría llamar Psicoharte, o que pintas lo que te come el coco en el momento ,pero como ya digo, tocas una rama de la expresion pictórica que se me escapa, pues yo de psicología y psicoanálisis se lo básico (a lo único que llego es a lo del test de Rochard; eso de que te enseñan un borrón de tinta y que te enseñen el borrón que te enseñen, lo único que yo veo es el coño de Laura en sus diferentes estados de animo. ¡¡del coño, de ella nunca logro saberlo¡¡¡¡). Mas aun, definiéndose como pintor, no vive de la pintura. Es mas, creo que no ha vendido un cuadro en su puta vida, pues tiene la peculiar y sugestiva forma de pensar que un cuadro es como un hijo y cada vez que le surge una lejana, u próxima oportunidad de una posible venta, siempre se busca las triquiñuelas para que no prospere la operación comercial. Es un romántico, pero de los de verdad. Mas aparte de esta peculiar forma de ver el oficio de pintor como una paternidad, es un tío muy lucido y que me encanta hablar de arte con él, porque lo que si tiene es el don de la clarividencia, de la objetividad intrínseca, y de la opinión premonitoria. Fumador ocasional de puros Habanos (pues solo fuma cuando yo le llevo alguno), y ademas le gusta el furbol que como yo, piensa que es un arte; y si hay algo en el mundo artístico que le parece una mierda lo dice, lo asume, y explicita que será arte pero ques una mierda.Para cos hagáis una idea, es el único artista-colega de gremio que me he encontrado en mis muchos años de Bellas Artes, que como a mi no le gusta Francisco de Goya (y eso, como explicaré otro día tiene su valor).
Un tipo curioso el Javier Dugnol este. Ahora que me permite sacarle del anonimato iré republicando alguna obra suya en el bloj (cal final es lo que quiere), pero ya poniendo su autoría que se le merece, y juzgáis por vosotros mismos, pues el pobre hombre esta en crisis permanente sobre si lo que hace merece la pena o no, y es por lo que no se atreve a dar el salto definitivo a la fama. Lo voy a contratar como ayudante, pues como esta la cosa de chunga y como a Helmutt le están saliendo mas proyectos en España, de vez en cuando nos hace falta un ayudante machaca y que se le de bien la fotografía para los reportajes; y así le doi un poco de vidilla pues entre colegas hay que echarse una mano. Y también para animar el cotarro nocturno, pues la verdad que Helmutt, en su condición de anglosajón es mas soso que una cascara de chirla en una paella, y las veladas de marcha que me paso con él cuando estamos de trabajo son para no recordarlas .
A Dugnol le conozco desde hace mucho, de cuando la mili se hacia con lanza de punta paleolítica y no es un aforismo, o metáfora, o sinéresis, pues nos conocimos en la mili de cuando la mili aun era la mili, y no ahora que debe ser como una temporada de trabajador social. Yo llegaba al cuartel mas acojonado que Jesús en Semana Santa. Acababa de terminar la carrera con mas años que Matusalén, y para colmo me alisté (mal aconsejado) para ir de alférez, que desde fuera parece que es la hostia pero que una vez dentro, en el ajo, te das cuenta que has echo el canelo que te cagas. La mili entonces era una cosa así como seria donde te hacías un hombre; pero un hombre de pelo en pecho de verdad y no como hoy que no hay mas que maricones y sensibles por donde vayas. Sobre la clase de hombre que te hacías (aparte de lo de los pelos en el pecho) no entro a valorar, (es entrar en demagogia), pero que salias hecho un macho machote (ya fuera a base de hostias) estaba claro y así se cumplía su finalidad. Ir de alférez, para quien no lo sepa, es una cosa que solo podías hacer siendo licenciado en algo, pues habías aplazado la "carrera militar" por la carrera del estudio, y lo asombroso es que cuando ya ibas, era de oficial, que para los que no sepáis de que va el tema, era mucho muchísimo, pero que mucho mucho. Tenías por debajo de ti, no solo a la soldadesca chúsmica variada del reemplazo, sino incluso a los suboficiales (sargentos y brigadas con mas años que quince Matusalenes juntos y que tenían los pelos del culo podridos de tanta vida militar que llevaban). Y entonces llegabas tú, un niñato de ciudad con las manos de la Nancy y voz de mariquita a darlos ordenes, y a putearlos, como se te estaba obligado por los que tenias por encima, y que si no lo hacías te puteaban a ti; y eso era una putada, pues la verdad es que no querías putear a nadie, y al final el mas puteado siempre eras tú, pues las ordenes en el ejercito había que cumplirlas si o si. La cosa en aquellos tiempos era seria, y yo, como digo, navegaba entre los dos mares turbulentos de mi conciencia e instinto de supervivencia. Por un lado la oficialidad de mi rango y mi predisposición a mandar y marcar paquete; y por otro, mi tendencia natural de que yo estaba allí para pasar el tramite y no me gustaba tener que putear, ni siquiera mandar a nadie. Pero a veces muy a mi pesar, tenia que mandar al brigada (échale cojones), o a veces putear a algún soldadito, que por cierto, que igual que los suboficiales, también ellos me veían como un petimetre y me tenían un gato que paqué. Asinque mi experiencia militar fue un verdadero calvario, de comecocos, incertidumbres y noches de insomnio en las que pensaba pegarme un tiro, o pegarselo a cualquiera y terminar la mili de una puta vez en una prisión militar, pero a solas. Pero dentro de todo infierno sueles encontrarte una perla, y yo me encontré con el Dugnol, que siendo soldado raso y luego que le hicieron cabo, tuvimos que compartir vehículo, misiones y destino y así engendramos una gran amistad. Tanto es así, que siendo como era de clase social militar básica y por tanto de aquel submundo ajeno a mí, fue el enlace que me llevo de la mano a la cochambrosa cantina como invitado, me presento como un tío legal aunque fuera alférez, y me abrió al resto del genero humano existente, que no es por nada, pero que gusto andar con la chusma en lugar de pavonearme ante la oficialidad del bar de oficiales (puajjj¡¡¡¡). También recuerdo que había un menda de Valladolid que como yo, había aplazado la mili para terminar la carrera, pero que a diferencia mía, no había caído en la trampa y fue de soldadito. A lo mas que llegó fue a cabo y es que en la mili había la sana costumbre de quien tuviera el rankin de haberse leído algún libro que no fuera una novela del oeste le hacían cabo. Por lo de la suprema inteligencia del poder de la lectura. Pues este hombre, Dios lo tenga en su gloria, ante tanta tontería como había por el mundo (ya por aquel entonces, y no digo más que el Suárez estaba empezando) formó el P.S.C., al cual nos adherimos en seguida en acto inaugural a base de calimocho y tortilla francesa, el Dugnol, el Miquelangelo, el Fitipaldi, el Chuculata, y el Enano Gruñon, y un servidor, claro¡¡¡ y formamos una especie de grupúsculo de intelectualidad dentro de aquel, tan inmenso mar de lagrimas. Ademas de que el Miquelangelo era experto en artes marciales, el Fitipaldo era leñador de los Altos Pirineos con 190 cms. de músculos, el Enano Gruñón era estibador en los puertos de Galicia y de una hostia rompía una pared de ladrillo, y Chuculata y Dugnol no eran nada pero caían bien, pues que no habia Dios que nos dijera una palabra, y yo podía desenvolverme sin pesadumbre entre mi cargo y mi carga. He de aclarar que el P.S.C. tenia que ver con política lo mismo que la mili con el arte, osea nada. El P.S.C. era el Partido del Sentido Común, donde la mayor y única máxima ya os podréis imaginar cual era, dentro de aquellos turbulentos tiempos. Mas de todos los de la pandilla, los calfinal nos hicimos almas gemelas en mitad de la absurdidad de la mili, por el amor al arte y a la vida placentera y filosófica-espiritual, fuimos el Dugnol (Javi para mí), y el alférez Pringado (que mucho San Blas pero que allí se me bajaron los humos). Pero nada de mariconería eh?; que los dos estábamos al igual quel resto de la tropa a paja diaria (pues Laura, en mitad de una crisis existencial, decidió irse a mas de 1.000 kilómetros de aquí-allí, y no la olí ni el pelo en los 14 meses que duro el evento).
Pues enlazando, (pues al final me he puesto nostálgico y no se donde he ido a parar), con lo de la absurdidad y lo del fin de semana museistico-cultureta que me he pasado en Madrid, tras salir del Prado contentísimos con la exposicion "El arte y el poder del arte para tener poder", sulibeyados por los Tizianos varios, decidimos irnos de cañas y andando, andando, cuesta abajo que "cuesta" menos, aparecimos sin querer en el Reina Sofia y que ante las advertencias apocalípticas del Dugnol para que no entrara, como hacía tanto que no lo pisaba me dio el gusanillo y lo hice: entré. Y ahora estoy en condiciones de aseguraros que ir al Reina Sofia, o a cualquier otro lado de arte contemporáneo tras haber pasado por el Prado es como tomarte unas tapas de Jabugo y rabo de toro con un gran reserva, y después de postre una hamburguesa de mierda de cualquier Brugrer Quin con café de maquina. Cos salís a vomitar o es que no tenéis ni puta idea de arte.
Tiziano "forever", Pantoja de la Cruz "mon amour", Velazquez "we are the champions", Reina Sofia "que te den por culo" (Picasso incluido).

Dedicado al Javi con amor: aquel romántico militar de carrera (del galgo) que me sacó del pozo y que le dio luz a mi vida



- Yo por ahora estoy tranquilo, pero esperad a que abran la galería.



























- ¿Qué os decía yo? ¿Hay o no hay agilipollaos en el mundo del arte?

- Pero ¿Qué sabrás tú de arte, alelao, si solo eres un puto perro?

Avanzaba la mañana, y el calor era ya como una escultura, iba consumiendo el espacio como una escultura; el esfumado del horizonte, espesísimo, cargado de todos esos violetas sucios que se levantan de lo lagunoso, parecía un barro , un barro que luchara por una especie de liberación. Yo sabia que aquello no era Castellón de la Plana, sino Venecia, pero los elementos de un paisaje y otro son tan parecidos, que tuve como una extraña sensación de rima, de ley de la rima; era ese sentimiento contradictorio, o doble, combinado de gozo y de tristeza, que tenemos al descubrir lo semejante, ya que allí encontramos una prueba de cierta hermandad del mundo, de un lazo fraterno sobre las cosas del mundo, pero también encontramos una prueba de sus limites, de su redondez cerrada e inexorable, de su agobiante perfección. Me sabia en uno de esos momentos cruciales en que dentro de nosotros se cumple algo muy decisivo, algo que se nos manifiesta mas bien como una sordera, como una ignorancia.