jueves, 11 de febrero de 2010

Cartas a Miguel I



Cartas a Michael Blondstone: Miguel a partir de ahora ¡¿que coños?¡

Estimado señor Blondstone. He leído su carta con mucha atención (lo cual no es muy propio de mí, dado el descomunal volumen de trabajo que tengo - ¡¡¡lo mismo cuela¡¡¡), y me siento obligado de contestarle que no me parece que tenga razón en todo lo que dice, o al menos en casi todo, pues si que hay alguna cuestión que me cita, en que me hace replantearme mis convencimientos sobre lo que es arte y sobre todo, la labor del critico en su abono a esta excelsa creación del ser humano. Labor que, según me comenta, no es nada fácil y menos aun en los tiempos de hoy, en los que nos encontramos inmersos en navíos que navegan por mares en continua tempestad, (según sus bonitas palabras), y deben arriar velas cuando aun no han terminado de desplegarlas para aprovechar los vientos del momento; Así lo creo yo también: Nos vemos inmersos en aguas turbulentas infestadas de cocodrilos e ijos de puta, apiñados en pateras y botes de mala muerte y luchando contra las tempestades que se producen al tirar de la cadena, de tanta mierda que se hace hoy en día, y que cuando parece que las aguas se calman, se cambia de gobierno y de cantamañanas de turno y ala¡¡ a joderse y a seguir promocionando mas mierda y a seguir navegando por lodazales, charcos infestos y alcantarillado vario. Yo, en mi situación de pequeño cabrón desmonta cantamañanerías que creo que soi y que según me expone usted en su carta creo que también lo piensa, me he ido corriendo al kiosko de la plaza de los Luceros, plaza que usted, en su condición de valenciano adoptado, debe conocer, y me he sentado a tomar un café con la primera revista de arte que he encontrado hasta encontrar algo en que demostrarle que la gente que escribe sobre arte, en verdad sobre lo que esta escribiendo es sobre la ultima batalla del corte de digestión de su aparato digestivo con el transito de aire por su culo (con el adornamiento lingüístico correspondiente y necesario de los fétidos pedos que se debe de tirar, para no caersele la cara de vergüenza). Pues como le iba contando, antes de ponerme escatológicamente escatológico y cerdo, no he sido capaz de encontrar nada fetídicamente fétido en la revista, y ya, llegando al final me he encontrado con este articulo que le meto escaneado del fulano este, por el cual he tenido que invertir tres cafés mas a ver si le sacaba punta por algún lado, pero que ni he sido capaz ni con empeño. Y la cosa es, que me he puesto muy contento en la primera lectura, pues parecía que hablaba mas de la gastronomía de Vermeer que del cuadro en si; pero he tenido que rendirme a la evidencia y reconocer que es el articulo sobre una obra de arte que mas se parece a lo que debería ser un comentario a una obra de arte (osea, nada de "arte"): sin decir gilipolleces, atento al ritmo y fiel a la espiritualidad del arte. Chapó por este Carlitos; y como le dije en mi carta anterior, le reto a que me mande criticas de usted, prometiendole como le prometí, que no las sacare a la luz del blog (siempre y cuando cumpla su promesa de invitarme a comer una paella valenciana donde solo usted sabe).
Atentamente un compañero de batallas.

- A ver con que sale a continuación:

Al introducir la noción de "inconsciente" en todo un engranaje racional, surge la necesidad de un método que venga a explicar este valor desconocido y lo someta a una estruccturación coherente. El análisis estructural, referido al sistema de significaciones independientemente de su correspondencia con la realidad objetiva, proporciona este método, del cual podemos considerar como el mas eficaz iniciador al francés Lévi-Strauss.

- ¡¡¡Michael cariño¡¡ ¿quieres otro café?
- No cielo, gracias - ya llevo siete

1 comentario:

Paulus de Best dijo...

Hay que joderse con el Marzal este. No ha dicho una puta palabra sobre el cuadro a partir del primer "vierte".

¿Y hay cerca del veinte por ciento de parados en españa y este tiene trabajo? Para escribir así, habrá que ver con qué le pagan... Hay que joderse.

La culpa no es sin embargo suya, que él hace lo que le dicen porque iba para funcionario de correos pero le recomendaron que hiciera una carrera, que siempre tiene salida, sino de la Kakademia de Helarte.

(al próximo que me cruce por la calle con pinta de haber hecho un doctorado le suelto un bastonazo en las canillas, para que aprenda.)