lunes, 21 de diciembre de 2009

Mas café para tirar del carro


- Pues como no tire tu puta madre. Pues no estoy agusto, aquí tumbao

-Venga¡¡¡ Ya tiro yo, que paeso soy Papa Noel.





Escribo estas lineas desde New York. Fuera, a través de la ventana de "mi" habitación, veo que todo Brooklyn esta nevado, y que el termómetro daquí abajo de la pantalla del ordenador marca 4 bajo 0 (me recuerda un resultado de fútbol). ¡¡¡ Quien miba a decir a mí hace ya casi 20 años, questaría escribiendo en una caja negra que se abre y tiene teclitas (portátil) ,viendo darse ostias a los imprudentes que no salen preparados pal clima neoyorkino, desde "mi" ventana", de "mi" habitación, de "mi" casa, de New York.
no hay nada como tener amigos.
- siempre que vengas a New York, ésta será tu casa y ésta tu habitación - me dijo Susan cuando vio que terminaba dacer las maletas para volver a España, a reiniciar mi vida pictoricalaboral, y amorosa también con Laura - "Como se nota que es anglosajona" y que a un español nunca hay que decirle las cosas metafóricamente por educación. El "inpass" de 10 años en la Norteamérica del perrito caliente (con mas cosas que unos juegos reunidos Geyper), de los yellowcabs (taxis-amarillos) con conductor inmigrante que acaba de bajar de la patera, y que como ni entiende, ni sabe conducir por la derecha (quen mas de un caso tuve que decirle a alguno: - "anda quita Yusuf o como te llames; ya te llevo yo"); Pues queso del "inpass" neoyorquino, quizo mella en mi corazon , y echaba de menos a mi media costilla y al café expres, y no este instantáneo que te puedes meter por litros y no te pasa na. Aunque a decir verdad con la relación que he tenido últimamente con el café, no venia mal eso destar todo el día bebiendo agua caliente de color marrón. Te quitaba el frío y te incitaba a la conversación mas por lo que duraba que por otra cosa. En New york tienen un modo muy particular de llevar el día a día . Tienen un "no se que" que paun latino no se comprende muy bien, pero también, al contrario, cosas curiosas y simpáticas: como el quedar para comer: Por ejemplo quedas con alguien para comer en la plaza Thaliqual Square, llegas un poco apurado de tiempo y te encuentras a la persona-comensal ya sentada al lado del carromato de los perritos calientes; y te saludas y preguntas como está y toheso, y él o ella rápidamente se levanta y te pregunta que -¿que quieres comer?. Como la primera vez no sabes de que va el asunto, pues dices que te da igual, que cualquier restaurante de la zona, un italiano, un chino, el que sea; él o ella se ríen pensando que estas de bacile y acercándose a Mammud, el del puesto de los perritos calientes, le pide uno simple y otro con cebolla.
- Toma que se calos españoles les gusta mucho la cebolla.
Tu también piensas que lo suyo es bacile; pero cuando a los 10 minutos se levanta para sonriendote, decirte que se vuelve al curro, y ves que se mete al edificio de oficinas dal lado del carrito de los perritos calientes, te quedas alucinado y preguntándote:
- ¿Y para esto me he duchado yo hoy?
Allí en España quedas para comer, por ejemplo, ahora por Navidades, a las 2PM de la tarde; a las 3 y media ya han llegado los que faltaban (osea todos), pero tu ya estas pedo de cañas y además, con tanto pincho, que ya no tienes hambre; que total, que te sientas a las 4, y piden otras cañitas y otros pinchos hasta que se decida el menú; a las 4 y media han dejado de decir chorradas y a las 5 empiezas con el cabrito asado (ideal para cuando ya no tienes hambre y te quieres ir a vomitar); a las 8 los cafés y los postres y yo, questoy como cabreado conmigo mismo de tener arraigada la puntualidad americana, hago mi acto de rebeldía y me enciendo mi Cohiba de Navidad ante las quejas de los cabrones-compañeros-comensales y los idiotas que se han vuelto anti tabaco; Y ya, cuando toca ir de copas, to babosos, questamos tan asquerosos mentalmente que no hay quien nos aguante, me dan unas ganas de tirarme debajo dun coche para pasar las fiestas en el hospital que yo quese. Por lo que aparte de la crisis existencial en que me veo inmerso estos días ya largos, he decidido huir de los clasicismos y me he venido a New York a ver sihago una exposición que me ha conseguido Susan, y regreso justo el 24 para la cena de Nochebuena, invitar a un porro a papa Noel, y abrir los regalos con las niñas en Navidad, porque para mí de regalo vaver morro: (el que Laurita se pilla cada vez que me escaqueo de todos estos tinglados), (y es lo que yo la digo - ¡¡¡¡¡vayámonos los dos¡¡¡¡ - pero es tan educada y correcta, que pasa por el potro de la tortura familiar y demás convites con una resignación de Santa). Luego regresaré a New York pa Nochevieja (otra que me libro), para ver a un menda que quiere que le ilustre un libro de arte que esta escribiendo y ademas de paso lo voy traduciendo (que hay que trabajar de todo lo que se pueda). Dice el escritor , cavisto el bloj y que le gustaría una opinión desbarrada de las laminas de los cuadros que va a poner y que las comente. Y en eso estoy ahora; leyéndome el trozo que me toca hoy, del cual no entiendo nada, y del cual comentaré de la foto lo primero que me pase por la pelota y que le den por culo. Como primicia voy a escribir aquí el trozo del libro a ver si así mentero de algo, aunque sea de lejos:
Disponemos ahora de todas las condiciones para poder comprender el sentido de las relaciones entre la obra de arte y su público. Hay que reconocer que el gusto del publico es una verdadera condición social del arte, porque es una especie de conciencia estética socialmente organizada, con sus expectativas y sus juicios y con sus exigencias y sus veredictos. El artista puede tomarlo en consideración, ya transformándolo con su maestría en una ocasión de arte, ya considerándolo como la pauta de sus actos, lo que no deja de comprometer el valor artístico de los resultados, ya , también - y este e el caso más negativo - sometiéndose a dicho gusto para conseguir a toda costa la aprobación del mundo. Pero el gran artista va mas allá del gusto de su época: esta en condiciones de crearse él mismo su propio publico y de transmitirle su gusto original, tanto en el caso que interprete y descubra las profundas exigencias de su época como en el caso en que anuncie una época nueva y diferente. Estos dos casos son mucho menos diferentes de lo que parece, ya que el gusto del público no es nunca tan claro y determinado como para no exigir la intervención del artista, no solo para apartarlo de la confusión y para concretar su calidad ,sino ante todo, para anticiparlo y prefigurarlo por una especie de augurio creador. El público acaba por hallar en el artista el fundamento de los oscuros presentimientos y de las preferencias instintivas que poseía sin conseguir , sin embargo, tomar conciencia de ello: es posible que incluso resista con tesón a las innovaciones que reconocerá mas tarde como conforme a sus aspiraciones mas hondas y recónditas. Sea como fuere, es el público quien debe someterse al artista innovador, en el sentido que es el artista quien sobrepasa e incluso destruye al publico que se le resiste, creando él mismo su propio publico.
y lo dejo aquí pues traducir del ingles no es que se me de mal pero cuando me meto con ensayos destos filosoficoartisticos acabo con un agotamiento que me tengo que volver a la cama "- (hombre¡¡¡ el café vuelve por estos lares) -" a tomarme mi cafetito y despabilarme un poco.

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- Eh¡¡¡¡ Gilipoyas que vas al revés. Que esto es New York y se conduce por la derecha


- Ayyyy¡¡¡ Laura amor. ¿tacuerdas cuando eramos estudiantes de Bellas Artes y nos pasábamos las horas en la cafetería jugando al mus?
- Ah si¡¡ Era cuando te frotabas bien los sobaquillos cuando quedabas conmigo. No como ahora, que porque estoy agotada de tanta comida y cena de Navidad, que si no me daba media vuelta


Pero con frecuencia quienes tropiezan con otra dificultad, quieren admirar la destreza del artista al representar los objetos................
En realidad Rembrandt fue tan mago que nos dio la sensación de la piel rugosa de un elefante con solo unas cuantas lineas de su carboncillo

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